Como te prometí, quiero compartir contigo la segunda parte de la Historia de Prima Mensa, un pequeño sueño que hicimos realidad no sin mucho esfuerzo 😉

Si te perdiste la primera parte, puedes leerla aquí: Prima Mensa, una Historia de amor… (I)

Tres meses después de aquella llamada, fui a ver a Migue y a Ricardo. Tenía que convencerles de que llevar ese maravilloso Aceite que probé aquella tarde de noviembre hasta tí, era posible. No era tarea fácil, tratándose de la 4ª Generación de Olivareros y de unos pontanenses de pura cepa, jeje.

Migue, Ricardo, ese Aceite tenemos que llevarlo a Mi Oliva Gourmet. Creo que si mostramos el valor que tiene, habrá gente que sepa apreciarlo. A principios, con el vino español pasaba igual, pero décadas después la gente realmente aprecia las diferencias entre un vino y otro. Entiende que producciones pequeñas, más cuidadas, desde la parra hasta el curado en barricas, sabe que es un gran reserva, un reserva, un tempranillo… En el aceite nos queda mucho camino por recorrer. Es cierto que en España pocas personas saben lo que es el Envero, el rendimiento de la aceituna, la diferencia entre recoger un aceite directamente del árbol y no de la caída… Todos son Aceite de Oliva Virgen Extra, pero ¿dónde acaban?. ¿Os acordáis lo que nos dijo el Maestro de Molino el día que estuvimos allí? – “Mirad ese camión cisterna, el aceite que lleva es extraordinario. Se lo llevan a Italia para mezclarlo con otros mucho peores y mejorar su calidad y sabor”.

Entonces Migue dijo, casi indignado – Claro, le bajan la acidez y lo venden como Aceite de Oliva Virgen Extra…

Pues claro Migue, – le dije – ya es hora de que alguien alce la voz. Seremos los primeros y nos llamarán locos, pero creo que merece la pena. Además, si no lo conseguimos aquí, yo os puedo ayudar a ponerlo en Amazon y venderlo en Reino Unido, Francia y Alemania. Allí sí aprecian el Aceite de Oliva Virgen Extra. Se vende a 30€ la botella de aceites peores que este.

En realidad, no les dije algo. Tenía miedo. Miedo de fracasar. De no ser capaz de trasmitir lo valioso de un Aceite así. Miedo a que confiaran en mí y les hiciera perder mucho dinero… Pero si uno no vence sus miedos, los sueños nunca se hacen realidad.

Hablamos mucho más sobre el tema. Tenían montones de preguntas. De muchas de ellas sabía la respuesta. De muchas otras no, pero salí del paso como pude. Intenté transmitirles confianza. Sé que con esfuerzo todo es posible.

El primer paso ya estaba hecho. Migue y Ricardo se sumaron a mi sueño 🙂

Pero todavía quedaba mucho camino por recorrer. Mi misión era clara, tenía menos de nueve meses…

Entonces empecé a investigar aceites de prestigio. Todos venían en envases originales y preciosos. Así que pensé: Tendré que buscar un envase bonito, si todos lo venden así, será lo que hay que hacer…

En mi búsqueda acabé en Italia, son los grandes fabricantes de vidrio.

Me di con un muro.

Resulta que, además de ser caros, te exigen una tirada mínima de 10.000 botellas para que el precio no sea incluso más caro que el aceite que contiene. ¡Qué locura! ¿Como iba a decirles a Miguel y Ricardo que tenían que gastarse semejante cantidad por un sueño?

Entonces me acordé de esa botella sin etiqueta ni nada junto a mi asiento… A mi me pareció lo más preciado del mundo y no era un envase extravagante, era solo una frasca. Lo importante estaba dentro, no fuera. ¿Y si lo sacaba en esa misma frasca?…

Y así ha sido 😉

Seguí investigando los prestigiosos aceites.

Todos tenían premios.

Así que me puse a investigar los premios.

¿Y sabes que encontré?

¡Te exigían depósitos cerrados de al menos 3000 litros! Y nuestra producción iba a ser muy selecta, solo la mejor zona del olivar. Como mucho 1000 litros… También me tuve que olvidar de los premios. Eran para grandes producciones, muy lejos de la idea de sacar el mejor aceite que pudiéramos.

Ya solo me quedaba el nombre.

Llamé a mi amigo Jose María, de Al Margen. Era su especialidad. Le conté la historia. Le hice partícipe de nuestro sueño. Le dije que el nombre debía ser concebido para que sonara bien tanto es España como en Europa.

A la semana me mandó sus cuatro propuestas:

Fundum lares, cortijo de los dioses , hacienda de los dioses).
Prima mensa, plato fuerte, primer plato.
Penus Baetica, despensa de Andalucía.
Fundum Baetica, fondo de Andalucía.

Lo hablé con Ricardo y Migue y nos decidimos por el segundo. Espero que estés de acuerdo conmigo que fue una buena decisión 😉

La última traba fueron las cajas. Queríamos una caja que no fuera cara tampoco. Después de la experiencia con las botellas de vidrio, decidí no perder tiempo en imitar a los “Aceites de Prestigio”. El valor de Prima Mensa estaría en el interior, no en el exterior.

Aún así, de nuevo me encontré con el mismo problema. La maldita tirada mínima. Todas las cartoneras me decían que la tirada mínima debía ser entre 6.000 y 8.000 cajas! También me puse en contacto con algunas cartoneras online, que permitían tiradas menores, pero el precio era prohibitivo.

Ya estábamos a finales de noviembre y el tiempo se me acababa. Migue estaba nervioso. Ricardo me llamaba dos de cada tres días para ver como iba todo. Ya habían recogido las aceitunas y molido el Aceite en su primer prensada. Lo único que tenía a mi favor era el éxito de Arraigo.

De repente y, como si de una obra de teatro se tratara, charlando con Jose María, de Al Margen sobre el tema de las fotos, le comenté el problema que tenía. Entonces me dijo que le dejara hacer un par de llamadas. Quizá conseguiría que alguna cartonera accediera a una tirada menor.

Y así fue! Nos pusimos a diseñar la caja, sencilla, práctica, elegante, resistente y, sobre todo, que no fuera cara. A final de diciembre ya lo teníamos todo encargado.

¡El objetivo estaba cumplido! Queríamos que el precio de Prima Mensa fuera 80% Aceite y 20% el resto. En un Aceite de este tipo, lo normal es 60% Aceite, 40% el resto. No solo lo habíamos conseguido, lo habíamos superado!

En el precio de Prima Mensa, el 85% era Aceite, el más puro Aceite del Olivar de San Miguel.

Estábamos emocionados!

Desde que lo pusimos en la web y te escribí la primera parte de esta Historia, ya se ha reservado una tercera parte!

Yo ya lo he probado. Estuve a final de diciembre con Migue y Ricardo, para hacernos una foto (la que has visto más arriba) con Arraigo y Prima Mensa en el Olivar y me dieron una botellita. Es una delicia, es intenso en sabor, lleno de matices, mucho más suave que Arraigo en picor y amargura, pero con un regusto final mayor, si cabe.

Es una joya!

Lo reservo solo en crudo. Ya he invitado a tres grupos de amigos a probarlo, solo, sin más, con un cacho de pan.

Increíble…

Bueno, espero que te haya gustado conocer más sobre Prima Mensa. Este artículo ha salido muy largo, y eso que me he dejado muchas cosas atrás. Algunos inconvenientes en la Almazara, el miedo por la sequía, la semana de la recogida, los increíbles resultados a los análisis, la espera a ver el rendimiento…

A lo mejor me animo y escribo una tercera parte de la Historia de Prima Mensa 😉

¿O soy muy pesado?…

En cualquier caso, gracias, gracias de verdad por leerme, por apoyarnos y por los comentarios en la web…

Un abrazo fuerte!

 

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