
Así se hacía el Aceite de Oliva en 1968 (y la frase del minuto 9 que sigue siendo verdad)
📅 Actualizado: julio de 2026 · Lectura: 9 minutos · Por Julio César de la Vega Fernández
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«Olivares andaluces» es un documental en color de 12 minutos rodado por el NO-DO en 1968 y conservado por la Filmoteca Española. Muestra cómo se hacía el aceite de oliva entonces: el vareo a mano, las coplas de los jornaleros, los rulos de piedra y la prensa de capachos. Aquí te lo contamos escena a escena, sin necesidad de cuenta de RTVE, con lo que ha cambiado en 58 años y la frase del minuto 9 que sigue siendo verdad.
La semana pasada me pasé una tarde entera viendo, una y otra vez, una película de doce minutos rodada en 1968. La encontré en el archivo de la Filmoteca Española. Se titula «Olivares andaluces», la hizo el NO-DO, y en ella aparece todo lo que muchos de vosotros lleváis dentro sin saberlo: los caminos llenos de cuadrillas, el golpe seco del varejón contra las ramas, las coplas que se cantaban para que el trabajo pesara menos.
Y en el minuto nueve, cuando yo ya creía que aquello era solo un recuerdo bonito, el narrador suelta una frase que me dejó quieto en la silla. Una frase que podría estar hoy, palabra por palabra, en nuestra web. Te la enseño más abajo, en su momento, como en el cine.
Para ver el documental en RTVE hace falta registrarse, y sé que muchos no tenéis cuenta ni ganas de hacerla. Así que he hecho otra cosa: me lo he aprendido casi de memoria y te lo voy a contar escena a escena, despacio, con lo que ha cambiado en estos 58 años y con lo que — ya te lo adelanto — sigue exactamente igual.
Índice
- ¿Qué es "Olivares andaluces", el documental de 1968?
- ¿Cómo era la recolección de la aceituna en 1968?
- ¿Cómo funcionaba una almazara hace 58 años?
- ¿Qué es el atrojado y por qué ya en 1968 se advertía contra él?
- La frase del minuto 9 que podría estar hoy en nuestra web
- ¿Qué ha cambiado desde 1968 — y qué no?
- Palabras de almazara que ya casi nadie usa
- Ellos también lo recuerdan
- Preguntas frecuentes
¿Qué es "Olivares andaluces", el documental de 1968?
"Olivares andaluces" es un documental en color de 12 minutos rodado por el NO-DO en 1968 y conservado por la Filmoteca Española. Muestra el ciclo completo del aceite: la recolección con vareo, el transporte a la almazara, la molienda con rulos de piedra, la prensa de capachos y la decantación. Puede verse en RTVE Play con registro gratuito.
Para los más jóvenes de la casa: el NO-DO era el noticiario que se proyectaba en todos los cines de España antes de la película, entre 1942 y 1981. España entera vio estas imágenes en pantalla grande, con las butacas de madera crujiendo. Esta pieza es de las buenas, porque dedica sus doce minutos enteros al olivar andaluz y porque la banda sonora la ponen los propios jornaleros: las coplas de aceituneros que cantaban mientras vareaban.
¿Cómo era la recolección de la aceituna en 1968?
En 1968 la aceituna se recogía a mano y con varejón: los vareadores golpeaban las ramas para hacer caer el fruto sobre fardos y mantas extendidos bajo el olivo. Después se recogía en seras (espuertas grandes de esparto) y se pasaba por cribas para separar hojas y ramaje antes de llevarla a la almazara.
El documental empieza donde empezaba todo: en los caminos. Cuando llegaba el tiempo de la aceituna, los pueblos se vaciaban. Cuadrillas enteras — de la comarca y de mucho más lejos — echaban a andar hacia los olivares, y la cámara las sigue como quien acompaña a una romería.
Luego viene el vareo, y aquí es donde uno entiende por qué esta película emociona. Los hombres golpean las ramas con el varejón, la aceituna llueve sobre las mantas, las mujeres recogen los fardos… y todos cantan. Se canta para llevar el compás, para aguantar el frío, para que la jornada pase. Ese sonido — el golpe y la copla, mezclados — ya casi nadie lo recuerda, y ahí está, guardado en una lata de la Filmoteca desde hace 58 años.

Hay un detalle que me hizo sonreír: el narrador, en pleno 1968, admite que el vareo, incluso en manos expertas, daña el olivo. Ya entonces se sabía. Hoy la maquinaria acorta el trabajo, pero el gesto es el mismo, y quien haya estado en una jornada de recolección en un olivar con tradición sabe que aquella camaradería se sigue respirando en el olivar.
¿Cómo funcionaba una almazara hace 58 años?
En la almazara de 1968 la aceituna se vertía en una tolva, se trituraba con rulos de piedra, la masa se calentaba y batía en termobatidoras, y se prensaba sobre capachos de esparto apilados sometidos a presión hidráulica. El aceite salía rezumando por los lados, mezclado con agua, y se separaba después por decantación.
Cuando la cámara entra en la almazara, baja la música y sube el ruido de las máquinas. Y ahí, a quien haya pisado un molino de los antiguos, se le hace un nudo en la garganta.
Los rulos de piedra giran despacio, sin descanso, triturando la aceituna igual que llevaban haciéndolo siglos. La masa pasa a las termobatidoras, y de ahí a la prensa: capachos de esparto — esos discos trenzados que hoy vemos colgados de decoración en los restaurantes — apilados uno sobre otro con su capa de masa entre medias, aguantando la presión del bombín hidráulico mientras el aceite escurre por los bordes, gota a gota, brillante, mezclado todavía con el agua de la aceituna.

De lo que queda exprimido — el orujo — todavía se sacaba un último aceite por procedimientos químicos. Y el propio narrador lo despacha sin rodeos: aceite de calidad inferior, que había que refinar para poder llevarlo a la mesa. En 1968 ya estaba clarísima la diferencia entre exprimir una aceituna y apurarla con química.
¿Qué es el atrojado y por qué ya en 1968 se advertía contra él?
Atrojar es amontonar la aceituna cuando llega a la almazara más fruto del que se puede moler. En esos montones la aceituna fermenta y coge acidez, olores y sabores defectuosos. El documental de 1968 ya advertía que debía evitarse siempre que fuera posible, porque arruina la calidad del aceite.
Hay un momento del documental que parece rodado para nosotros. La cámara enseña montones de aceituna esperando turno a las puertas de la almazara, y el narrador — con ese tono solemne del NO-DO — avisa: ahí dentro el fruto fermenta, coge acidez, coge olores, y el aceite que salga después lo pagará.
Es decir: en 1968 el enemigo ya tenía nombre, y era el tiempo. Cada hora que la aceituna pasa amontonada le roba calidad al aceite.
Por eso Migue muele la aceituna el mismo día que se recoge. La acidez de 0,20 de nuestros aceites empieza exactamente ahí, en no atrojar jamás, y si quieres entender por qué ese numerito dice más de un aceite que toda la etiqueta junta, te lo cuento en nuestra guía de la acidez.
Descubre el aceite de quien no atroja jamás
La frase del minuto 9 que podría estar hoy en nuestra web
En el minuto 9, el documental explica que el aceite separado de sus impurezas sin ningún procedimiento químico recibe el nombre de aceite virgen de oliva, y lo describe como el mejor aceite para comer porque conserva intactas sus cualidades. Esa definición sigue vigente 58 años después.
Y llegamos al minuto nueve.
La cámara está en el laboratorio de la almazara. Frascos, probetas, un técnico mirando al trasluz. Y entonces el narrador explica que el aceite separado de sus impurezas sin empleo de procedimiento químico alguno se llama aceite virgen de oliva y es, en sus propias palabras, «el mejor aceite comestible, ya que conserva todas sus cualidades».
Léelo otra vez. 1968. Cines de toda España. Franco en el poder, los Beatles sonando de fondo en el mundo… y la idea que hoy defendemos cada día ya estaba dicha y pregonada: el mejor aceite es el que se exprime y se deja tal cual, con sus aromas, su color y sus polifenoles intactos.
Lo que en 1968 era una categoría entre varias — convivía con los refinados y los de orujo — hoy es para nosotros la única manera de entender el aceite, un aceite puro, sin mezclar con otros, tal cual sale de la tierra. Un puro zumo de aceituna única, como único es el Olivar de San Miguel.
Cuando el NO-DO rodó estas imágenes, Migue tenía 14 años y ya andaba entre olivos. Cuarta generación de olivareros: el vareo, las seras y el olor de la almazara son recuerdos de su infancia. Hoy sigue haciendo el aceite con la idea que pregonaba aquel narrador: exprimir la aceituna y dejarla tal cual.
¿Qué ha cambiado desde 1968 — y qué no?
Según los datos del propio documental, la España de 1968 producía una media de 370.000 toneladas de aceite de oliva al año con unos 2,4 millones de hectáreas de olivar. Hoy el olivar ocupa 2,83 millones de hectáreas (ESYRCE 2024) y la producción media de las diez últimas campañas ronda 1,26 millones de toneladas (AICA): más del triple con menos de un 20 % más de superficie.
| 1968 — según el propio documental | Hoy — datos oficiales | |
|---|---|---|
| Superficie de olivar | ~2.400.000 ha | 2.830.330 ha (ESYRCE 2024, MAPA) |
| Producción de aceite (todas las categorías) | ~370.000 t/año (media de la época) | ~1.259.000 t/año (media de las 10 últimas campañas, AICA) |
| Molienda | Rulos de piedra | Molinos de acero inoxidable, en frío |
| Separación | Prensa de capachos y decantación lenta | Centrífugas (ya asomaban en el documental) |
| El mejor aceite | El virgen, sin química | El virgen extra, sin química — eso no ha cambiado |
Los números cuentan su propia historia. Si las cifras del documental eran buenas, hoy España produce de media más del triple de aceite con casi la misma tierra. Por el camino hubo de todo — en los años 70 y 80 se llegaron a arrancar miles de hectáreas de olivar, cuando parecía que los aceites de semillas iban a ganar la partida — y luego el riego, la cosecha temprana y la extracción en frío cambiaron la escala de todo.
Lo curioso es lo que la gente añora. Cuando alguien dice "el aceite de antes", casi nunca habla de una técnica. Habla de un sabor: denso, turbio, verde, el del cántaro que se traía del molino. Ese aceite sigue existiendo, y hoy tiene nombre propio: aceite sin filtrar.
Palabras de almazara que ya casi nadie usa
Un pequeño diccionario para ver el documental — o para presumir en la próxima comida familiar, que también se puede:
- Varejón: la vara larga con la que se golpean las ramas para hacer caer la aceituna.
- Seras: espuertas grandes de esparto donde se recogía el fruto.
- Atrojar: amontonar la aceituna a la espera de molienda — el gran enemigo de la calidad.
- Molturación: la molienda; de ahí que a las almazaras se las llamara fábricas de molturación.
- Capachos: discos de esparto trenzado sobre los que se prensaba la masa de aceituna.
- Orujo: la masa seca que queda tras exprimir; de ella se saca aceite por vía química, de calidad inferior.
- Alpechín: el agua amarga que se separa del aceite en la decantación.
- Aclaradores: las albercas donde el aceite decantaba lentamente, antes de las centrífugas.
Ellos también lo recuerdan
Estas son valoraciones de cinco estrellas de compradores verificados que describen, sin haberse puesto de acuerdo, escenas de este documental: los rulos de piedra, la prensa del pueblo, el pan con aceite recién salido del molino.
Esto es lo más bonito de tener una tienda como la nuestra: cada semana nos escribe alguien a quien nuestro aceite le ha devuelto una escena de esta película. No exagero — lee y compara:
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¡¡Hola Julio!! Tengo 85 años... Desde niño siempre he sentido pasión por el buen aceite. Recuerdo, a los 12 años, en un pueblecito extremeño, como gustaba de ver en las almazaras, como una especie de cilindro rodando alrededor de sí mismo, trituraba la aceituna: aceite prensado en frío. Nunca más lo he visto... ni saborearlo... sólo ahora con Vds.
★★★★★ Augusto Manuel Álvarez López · Comprador verificado
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Su color, densidad y sabor me hicieron volver a la infancia, a la prensa de mi pequeño pueblo donde durante la muela a los niños nos daban pan tostado con aceite "cremoso y verde".
★★★★★ María Jesús Sánchez Marcos · Compradora verificada
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En los años 60/70 acudía con cierta regularidad a Lucena, localidad vecina de Puente Genil, y lo que más recuerdo eran los buenos desayunos en los que dominaba el pan con aceite de primera prensada. Este aceite vuestro me ha vuelto a recordar aquel aceite con sabor profundo, olor y color verde intenso.
★★★★★ Agustín Álvarez de Sotomayor · Jerez de la Frontera · Comprador verificado
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Me recuerda cuando yo era niño y acompañaba a mi padre a la almazara del pueblo y nos hacían unas tostadas con el aceite recién salido de la prensa.
★★★★★ José Martínez Rodríguez · Comprador verificado
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Preguntas frecuentes
¿Dónde puedo ver el documental "Olivares andaluces" completo?
En RTVE Play, dentro del fondo de la Filmoteca Española. Requiere crear una cuenta gratuita. Dura 12 minutos y está en color.
¿Qué era el NO-DO?
El noticiario oficial que se proyectaba obligatoriamente en los cines españoles entre 1942 y 1981, antes de cada película. Producía también documentales como este, hoy conservados por la Filmoteca Española.
¿Se sigue haciendo aceite con prensa de capachos?
De forma industrial, ya no: las centrífugas la sustituyeron por higiene y rapidez. Quedan almazaras-museo donde verla funcionar, y los capachos de esparto sobreviven como pieza de decoración.
¿El aceite de antes era mejor que el de ahora?
Técnicamente, el actual de cosecha temprana y extracción en frío conserva más aromas y polifenoles. Lo que la memoria echa de menos es el aceite sin filtrar y recién hecho de las almazaras de pueblo — y ese sigue existiendo. Lo contamos en por qué lo turbio es buena señal.
¿Qué significa atrojar la aceituna?
Amontonarla a la espera de molerla. Provoca fermentación y sube la acidez. Evitarlo es una de las claves de un virgen extra de calidad, y el propio documental de 1968 ya lo advertía.
¿Qué aceite se parece más al que se hacía antiguamente?
Un virgen extra sin filtrar de almazara: turbio, denso y con todo el sabor del zumo de aceituna recién exprimido, como el que salía de la prensa de capachos. Nuestro Estirpe Sin Filtrar se hace con esa idea.
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Sobre quien escribe esto
Julio César de la Vega Fernández, cofundador de Mi Oliva Gourmet junto a Ricardo y Miguel Morales Chacón (Migue), cuarta generación de olivareros en Puente Genil, Córdoba. Migue lleva el olivar y la almazara; yo me ocupo de que el aceite llegue a tu casa como salió de allí. Llevamos nueve años vendiendo directo, sin intermediarios.
Si te ha gustado, sigue por aquí:
- Por qué el aceite de Puente Genil es de los mejores del mundo
- Cuando amas lo que haces (Migue, en vídeo)
- Por qué al aceite lo llaman "oro verde"
PD: si mientras leías esto te has acordado de alguien — un padre, una abuela, aquel vecino que tenía olivos — reenvíale este artículo. Hay recuerdos que se disfrutan más acompañados.


















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